Feria Internacional del Libro 2015

feria2015Llega abril a Buenos Aires y con él la Feria Internacional del Libro. A días de haber terminado la edición número cuarenta y uno y luego de haber hablado con público, organizadores y expositores, podemos hacer una reseña de lo que pasó, que gustó, que no y que se espera para próximas ediciones.

 

Durante diecinueve días –entre el 23 de abril y el 11 de mayo- por los pasillos de La Rural se pudieron ver pasear miles de personas de todas las edades. Las presentaciones de libros, las charlas y las firmas de ejemplares convocaron a mucho público, aunque, se comenta, menos del esperado.

Entre las cosas a destacar de esta edición, está la utilización por parte de la feria de todas las herramientas tecnológicas a su alcance para hacer de la visita una experiencia más agradable.

Comenzando con el desarrollo de una app que nos permitía organizar nuestra visita, con agenda de todas las actividades y plano de expositores, era más fácil recorrerla. Por otra parte los encargados de la cuenta de twitter nos mantuvieron al tanto en tiempo real de todas las actividades que iban a desarrollarse o se estaban desarrollando, con indicaciones precisas de horarios y lugares. Esta cuenta está activa todo el año, les recomendamos seguirla para enterarse, no sólo de las actividades de la feria, si no del ámbito del libro en su conjunto (@ferialibro)

Para aquellos que por distintos motivos no pudieron llegar o participar de alguna presentación o charla, estaba la posibilidad de verlas en directo desde casa a través de un canal de video que transmitió (en dos canales) más de cien actividades. Hoy estas charlas pueden verse a través del canal de Youtube de la Feria (https://www.youtube.com/user/ferialibro/videos).

Por otra parte, el costo de la entrada fue accesible y junto a esta entregaron cheques de descuentos para utilizar en la misma feria, y cheque libros para seguir comprando en algunas librerías cuando la feria terminó (ojalá el año próximo lo repitan y aumenten las librerías adheridas).

Creo que los adolescentes merecen este año un párrafo aparte y destacado. La Feria fue invadida –literalmente- por adolescentes, tanto para la firma y charlas de sus autores preferidos (los españoles Javier Ruescas y Benito Taibo, el norteamericano Dan Wells), como para conocer y hacer firmar sus ejemplares de Mafalda por el gran Quino, y también para participar del encuentro de bloggers y booktubers.

Las filas para las firmas y charlas fueron eternas (Javier Ruescas, por ejemplo, firmó entre las 16:00 y pasadas las 20:00. Demás está decir que sus fanáticos lo esperaban desde las 13:00, hora de apertura de la Rural), pero lo que más nos impresionó fueron las conversaciones que se daban en esas esperas. Libros, escritores, series, blogs literarios y twiteros de referencia, todo mezclado en estas charlas caóticas que caracterizan a los chicos. Adolescentes nóveles y algunos un poquito pasados de la edad, paseaban por la feria con la mirada ávida buscando nuevos autores, libros que los llamaran desde algún anaquel y chicos y chicas de su edad con los que intercambiar datos. Para los que amamos los libros y la literatura, esta invasión nos alegra, son quienes tomarán la posta en la defensa de las letras.

Como amamos la feria, no nos gusta mucho destacar los errores ya que quisiéramos que siempre fuera perfecta, pero siempre hay detalles a mejorar.

Si bien las nuevas tecnologías fueron utilizadas en todas sus formas, en el predio no había acceso a lnternet. Debido seguramente al tipo de construcción, las señales de los teléfonos estaban casi bloqueadas, y la única forma de conectarse era conseguir la solidaridad de algún vendedor que nos permitiera acceder a la red del stand. Y no es que los adultos tuvimos problemas, los adolescentes (que encuentran una red de wi-fi en medio del Sahara) protestaron mucho por esta causa.

Los periodistas tuvimos bastantes problemas a la hora de conseguir información –fue un reclamo escuchado numerosas veces en boca de colegas de todos los medios-. Esta fue la primera edición en manos de una nueva conducción, quizás el desordenado manejo de la información fue un problema derivado de la falta de experiencia, esperemos que el próximo año pueda ser subsanado.

De todas formas, ya estamos listos para visitar la próxima edición y disfrutarla como siempre.

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