Fuimos a la FLIJ…y salimos un poco tristes

flij2015Amo las Ferias de Libros. Fui a todas las que se hacen en mi Córdoba natal desde mi adolescencia hasta que me mudé a Buenos Aires. Desde ese momento me hice habitué de la feria grande, hasta que mi hija mayor cumplió cuatro o cinco  años y las dos nos volvimos visita fija también de la infanto juvenil. Espero que las vueltas de la vida me permitan visitar alguna de las maravillosas ferias que se llevan  a cabo en varios países alrededor del mundo.

Y así como cuando amamos con locura nos volvemos subjetivos, también somos los más feroces críticos cuando detectamos algo que no nos gusta en nuestro objeto amoroso, porque lo queremos ver siempre espléndido, maravilloso . Y este año la feria infanto juvenil, para mí, hizo un poco de agua.

Me parece excelente que se les haya dado tanta importancia a los adolescentes, creando un espacio (el Polo Joven) exclusivo para ellos, donde pudieron charlar, intercambiar opiniones y hasta juzgar (si, juzgar, hubo juicios a la literatura realista y a las distopías)  a  autores consagrados de la literatura juvenil.

En cambio hay algo que me viene haciendo ruido desde hace un par de años y que me parece que en esta edición alcanzó su cenit. El auge de kioscos varios y librerías entre los expositores en detrimento de la presencia de las editoriales.  Con kioscos varios no me refiero a los que venden gaseosas, si no a los que ofrecen juguetes, posters, rompecabezas y los stands de empresas y reparticiones públicas que nada tienen que ver con la lectura y se ocupan bien de demostrarlo al armar sus espacios, donde no hay un sólo libro, ni siquiera uno de quejas.

Algunos para disimular ponen afiches con los beneficios de la lectura, con textos aburridísimos y muy complicados hasta para un adulto. Es una feria infanto- juvenil pongan algo de creatividad por favor! !! Darle a un nene una hojita con un personaje de Disney y dos crayones no es fomentar la lectura.

Otro tema son las librerías. Son plaga. Para ir a una librería, me voy a la de la vuelta de casa donde puedo hojear tranquila sin el amontonamiento de niños y la histeria de los padres propia de las  vacaciones de invierno. Porque la verdad, es que no encontré en los stands  de librerías  (salvo alguna honrosa excepción) que me ofreciera algo diferente e interesante, algo que no pudiera encontrar en mi librería amiga.

Hay editoriales tradicionales que no estuvieron este año y otras que optaron por armar stands multi editorial, donde se perdieron las propuestas de todos.

Me dirán que no importan los expositores porque esta es la única relación que mucha gente  tiene con los libros en el año. Que no importa lo que compren si eso hace que lean, algo, cualquier cosa. Pero, el.objetivo de la feria no es estimular la lectura? Entonces, por qué no ofrecerles productos de alta calidad para que se enamoren de la literatura y de los libros y esa relación trascienda a un par de semanas de invierno? Productos literarios de calidad sobran en nuestro país. Tenemos editoriales pequeñas, medianas y grandes que hacen libros para niños y adolescentes que son obras de arte, tanto en los textos como en las ilustraciones y en la edición.

Sabemos que en la Fundación El Libro hay gente maravillosa con muchas ganas de hacer que todos nos hagamos adictos a la lectura y que los libros pasen a ser parte de la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Entonces, qué pasó?

El año que viene es probable que la feria vuelva a su lugar habitual (el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires) , esperemos que se vuelva al cauce original y que todos podamos disfrutar de la exposición saliendo con muchas ganas de leer y de descubrir nuevos textos y autores.

 

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