El verano sin hombres – Siri Hustvedt

Mía sufre una crisis nerviosa –con internación en un hospital psiquiátrico incluida- luego de que Boris –su marido- decide hacer una “pausa” en su matrimonio de más de tres décadas. Una pausa con acento francés y senos abundantes (según la propia Mía).

Con el alta médica en la mano, nuestra protagonista no logra estar en su casa, esas paredes y sus cosas la lastiman demasiado, por lo que decide irse hacia Bonden, Minnesota, su pueblo de origen.
Ahí no sólo están los recuerdos de su infancia, también la espera su madre (quien vive en una residencia para ancianos) y un trabajo dirigiendo un taller de poesía para adolescentes.

Mía alquila la casa de un profesor, quien con su familia emprenden un viaje durante el verano, cerca del asilo y de la biblioteca donde dictará las clases.

A lo largo de las más de doscientas páginas que componen este volumen, Mía sólo entablará relaciones profundas con las mujeres que van apareciendo en su entorno. Las compañeras de su madre, todas damas que superan los ochenta años y están llenas de anécdotas y, también, secretos. Lola, su vecina, casada con un hombre violento, con quien tiene dos hijos: Flora y el bebé Simon (muy pequeño como para poder entablar una relación más allá del gorjeo). Las siete adolescentes que conforman su nuevo grupo de
alumnas, las cuales aprenderán más que la propia protagonista de este viaje literario.

Este es el tercer libro de Siri Hustvedt que leo y el que menos me ha entusiasmado. Incluso
creo –estoy casi segura- que, si hubiera sido el primero, no habría llegado a leer ningún otro.

En “Elegía para un americano” y “Todo cuanto amé”, el protagonismo está en manos de los
hombres. Las mujeres son musas o meras escenografías, pero siempre en segundo
plano. En cambio aquí, los hombres brillan por su ausencia –aunque hay que
reconocer que un hombre es el desencadenante de la acción-.

Sentí, durante la lectura, que los personajes principales femeninos no son el punto fuerte de nuestra autora. Para mi gusto, le faltó construcción a estos, estaban incompletos, con muchas partes en sus historias que no estaban definidas.

La historia tampoco fue, para mí, demasiado atractiva. Las dos anteriores fueron originales, esta me resultó una más de entre tantas.

Por suerte, tengo en mi memoria las dos obras que leí anteriormente, por lo que voy a
reincidir con esta autora sin dudarlo. Al fin de cuentas, no siempre nos gustan todas las obras de un autor.

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